Es curioso (o al menos para mí lo es) como podríamos implementar medidas muy sencillas para mejorar las cosas en la sociedad en la que nos desenvolvemos, pero la verdad parece que las cosas estén tan jodidas como lo están.
La inspiración para este post me llega viajando en una cosa llamada metro del distrito federal, y con solo ponerles un poco de atención a las personas podemos ver mucho de quienes son, de a dónde van o de donde vienen. Multipliquen eso por el número de horas que pasa una madre con su hijo ¿cómo es posible que haya hijos adictos o delincuentes y no lo noten? Es obvio que las personas se desenvuelven en un ambiente que en gran medida quienes ellos serán, pero si relegamos la dirección de nuestras vidas al #determinismo, ni siquiera tendría sentido vivir, todo puede irse al carajo porque nada está en nuestras manos.
Así que no, me rehusó a ser una víctima del destino y hago propuestas sencillas para un cambio social radical. Es obvio que este cambio no será sencillo, pero es más sencillo y menos costoso para la sociedad y cada familia, cambiar a sus hijos y trabajar con ellos, que pretender que el ya mencionado presidente de la republica. Solo debemos dejar nuestra desidia del lado y volvernos, como dijo Amado Nervo, arquitectos de nuestro propio destino.
Como primera y tal vez propuesta principal, tengo entre mis ideíllas la implementación en casa de normas para el establecimiento de límites. Sé que puede sonar aparentemente trivial, pero la falta de límites es causa, en mucho, de todos los conflictos sociales. Es el hecho de decir "esta línea no debes cruzarla por el bien social o habrá consecuencias", en lugar de pasarnos las reglas por el arco del triunfo sin que haya consecuencias.
Establecer límites es sencillo, pero requiere de la voluntad de los padres, y a veces es la parte más complicada. Cuando se habla de límites hay muchas opciones que se pueden seguir, como por ejemplo, la que nos ofrece la psicóga Isabel Mayordomo Gea, que explica muy brevemente y con consistencia las recomendaciones básicas que podemos seguir. También es explicado casi con manzanitas en esta pequeña muestra de como hacerlo, así como una explicación breve de los beneficios de fijar límites.
Lo más importante es que podamos aprender a vivir de acuerdo a las normas que rigen nuestra vida en sociedad, sin mutilar nuestra personalidad o nuestros deseos de manera drástica. Es cuestión de encontrar un equilibrio entre lo que se quiere, lo que se puede y lo que se debe. (ID, Ego y Superego)
La inspiración para este post me llega viajando en una cosa llamada metro del distrito federal, y con solo ponerles un poco de atención a las personas podemos ver mucho de quienes son, de a dónde van o de donde vienen. Multipliquen eso por el número de horas que pasa una madre con su hijo ¿cómo es posible que haya hijos adictos o delincuentes y no lo noten? Es obvio que las personas se desenvuelven en un ambiente que en gran medida quienes ellos serán, pero si relegamos la dirección de nuestras vidas al #determinismo, ni siquiera tendría sentido vivir, todo puede irse al carajo porque nada está en nuestras manos.
Así que no, me rehusó a ser una víctima del destino y hago propuestas sencillas para un cambio social radical. Es obvio que este cambio no será sencillo, pero es más sencillo y menos costoso para la sociedad y cada familia, cambiar a sus hijos y trabajar con ellos, que pretender que el ya mencionado presidente de la republica. Solo debemos dejar nuestra desidia del lado y volvernos, como dijo Amado Nervo, arquitectos de nuestro propio destino.
Como primera y tal vez propuesta principal, tengo entre mis ideíllas la implementación en casa de normas para el establecimiento de límites. Sé que puede sonar aparentemente trivial, pero la falta de límites es causa, en mucho, de todos los conflictos sociales. Es el hecho de decir "esta línea no debes cruzarla por el bien social o habrá consecuencias", en lugar de pasarnos las reglas por el arco del triunfo sin que haya consecuencias.
Establecer límites es sencillo, pero requiere de la voluntad de los padres, y a veces es la parte más complicada. Cuando se habla de límites hay muchas opciones que se pueden seguir, como por ejemplo, la que nos ofrece la psicóga Isabel Mayordomo Gea, que explica muy brevemente y con consistencia las recomendaciones básicas que podemos seguir. También es explicado casi con manzanitas en esta pequeña muestra de como hacerlo, así como una explicación breve de los beneficios de fijar límites.
Lo más importante es que podamos aprender a vivir de acuerdo a las normas que rigen nuestra vida en sociedad, sin mutilar nuestra personalidad o nuestros deseos de manera drástica. Es cuestión de encontrar un equilibrio entre lo que se quiere, lo que se puede y lo que se debe. (ID, Ego y Superego)
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